Aunque las piedras y las malas hierbas afean el camino,
Aunque mil cuervos se opongan, contra el viento, a nuestra marcha,
Aunque los Señores de nuestros destinos nos corran con lobos,
Aunque las olas rompan y quiebren las rocas de nuestra costa,
Seguiremos caminando, diez fechas después,
Yegua y jinete, ola y arena,
Calientes bajo el claro amanecer eterno
De nuestros sueños,
Haciendo crecer las flores a nuestro paso,
Caminando sin querer.
Hasta el postrero atardecer.

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